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"Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración ( Jean Jacques Rousseau )"



L'Orxa: Tradiciones

Tradiciones

Ya no se sienten los "pitos" de la fábrica de papel que marcaban el ritmo de la jornada para todos el vecinos de L'Orxa. El toque de la una iniciaba una carrera diaria en que todos los trabajadores con sus Mobilettes, Vespinos y Avispas volvían en casa a comer.

Ya no pasan los Quintos por las calles, vestidas con la gorra y el pañuelo, cantando sus canciones acompañados por la música del acordeón cuando iban, de casa en casa con el capazo de palma, pidiendo y acompañados por un cordero.

Ya no se ve a la gente ir los domingos de sartén a los remojones,pescar barbos con las manos por bajo las piedras del río o coger camarón para preparar un estofado con acelgas y patatas. Ya no se siente aquel olor a aceite cuando pasos por la antigua almazara donde todo el mundo llevaba sus aceitunas muy maduras por hacerse su aceite. Las aceitunas se chafaban con unas piedras muy grandes con forma de cono y después se metía la pasta en los esportins, los cuales una vez prensados iban dejaban salir el aceite con el alpechín.

Cuando este líquido había repuesto, cada uno se lo llevaba en casa con las arrobas. Por contra, en L'Orxa aún se conservan algunas tradiciones a lo largo del año, como las que presentamos a continuación.

A Navidad se mantienen por las calles los canto del aguinaldo mientras el humo de los haces de espliego secas queman, poco a poco, al hacerlas girar los niños, y dejan ir un olor agradable. Durante estos días tiene lugar la llegada del paje que recogida las cartas de los niños y niñas para entregarlas a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente que, el día 5 de enero, repartirán todos el regalos casa por casa. Durante las fiestas de Pascua, destacamos la Vía Crucis de mediados noche Del Jueves Santo y la de la madrugada del Viernes Santo que se hacen al calvario del pueblo situado en las afueras del término. Después de este acto es costumbre tomar una infusión de timón. Domingo Santo, la jornada empieza de buena mañana con el canto de la Aurora por las calles del pueblo y, más tarde, tiene lugar la emotiva procesión del Encuentro entre Jesús y Maria, en la calle Mayor, donde sueltan palomas como un acto de alegría. A continuación la gente del pueblo se reúne por almorzar. De tarde es costumbre ir a merendar el mono a los remojones de la rambla del río con la tradicional cançoneta "Aquí me fregadero, aquí me cuece, aquí me como el mono y aquí te rovo el huevo".

El día del Corpus destaca la procesión. El enramado y las plantas adornan las calles. Además las cabotetes de manzanilla que se han segado en la montaña se escampan por las calles. Cuando los niños que acaban de tomar la eucaristía, seguidos de la procesión, las chafan las calles se impregnan de una profunda aroma. Cuento la tradición que a L'Orxa hubo al siglo XIX una fuerte epidemia de cólera y los músicos se encomendaran al Cristo de la Sangre para a que intercediere por ellos. Es por este motivo que cada año, la semana antes de las fiestas patronales, se celebra la festividad de la Sangre donde la banda de música acapara todo el protagonismo haciendo un concierto, una misa cantada y una procesión. En L'Orxa hay una gran tradición al cepillo. Todos los niños se juntaban en grupos para jugar en la pelota a las calles del pueblo. Más adelante, se hizo un trinquete al polisportiu, junto a la piscina, donde podían jugar con unas condiciones más óptimas. Actualmente, solos se juegan partidas a las fiestas patronales.

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